martes, 24 de abril de 2018

El alma del mundo




 


           
Autor:  Alejandro Palomas



 Dos nonagenarios llegan por separado a una residencia de alto nivel y son asignados a la misma cuidadora, Ilona, una lutier húngara que ha vivido durante el tiempo del dominio soviético de la Europa del  Este. Entre ambos ancianos se establece una relación de amistad pactada por un curioso contrato que cumplen escrupulosamente. El anciano, que fue director de orquesta,  le pide a Ilona que le construya un chelo para regalarlo a una persona especial. A lo largo de la novela van desgranándose los secretos que oculta cada personaje con  una escritura prístina y bellísima que, sin embargo, resulta fácil y grata.

 

He aprendido que los instrumentos de cuerda frotada precisan de una pieza clave que se llama el alma que se sitúa en su interior para que suenen bien. Y esta pieza juega un papel importante en el título de la novela.

 

           

            A mí, en particular, me ha conmovido la vida de Ilona en el bloque del Este. Muy pocas veces los libros son tan poco complacientes con la realidad del comunismo; con demasiada frecuencia en Occidente se omite el terror cotidiano al que fueron sometidos durante ochenta años quienes quedaron atrapados en esa parte de Europa en la que el régimen intentó por todos los medios arrancar la historia, cultura y religión que compartía con todo el Viejo Continente. Y por esa mirada políticamente incorrecta y sin embargo absolutamente cierta ya merecería la pena leer esta preciosísima historia. Pero es que además la trama es muy original y plagada de sorpresas.

           

            Un pequeño relato lleno de amores y miedos en el que los secretos celosamente guardados iluminan la novela cuando leemos el sorprendente final. De entre todas las reflexiones que nos suscita yo me quedo con aquella que nos asegura que siempre es tiempo de rectificar y mejorar

martes, 27 de marzo de 2018

Novela de ajedrez

 


 


Autor: Stefan Zweig           




Un joven campesino de la zona eslava meridional, inculto y torpe, ignorante en todas las materias e indiferente a cualquier estímulo, se revela por casualidad como un genio ajedrecista, portento nunca visto en su patria. Y llega a ser campeón mundial sin abandonar nunca lo grotesco de su figura ni progresar intelectualmente. Pero, al verse triunfador, se transforma en arrogante y engreído, si bien se cuida de conversar con nadie que pudiera entrever su ilimitada necedad. El protagonista de este relato, que es quien lo narra, no comprende cómo un imbécil llega a ser un maestro de juego tan sublime. Y se propone estudiarle durante el transcurso de una travesía marítima donde coinciden. El azar le descubre un espléndido jugador escondido entre los pasajeros y que, a su vez, esconde un secreto: confinado por la Gestapo durante meses a la soledad de una habitación de hotel, condenado a la inacción más absoluta, encontró su salvación en repetir mentalmente jugadas de ajedrez y finalmente jugar contra sí mismo de modo que, lo que inicialmente fue su liberación, se convirtió en amenaza cierta para su cordura.

Ambos ajedrecistas se retan en una partida sin igual y el lector asiste al duelo titánico entre ellos sin saber cómo finalizará semejante enfrentamiento.

 

Zweig, siempre perfecto, nos sume en el dolor inmenso de quien es retenido cruelmente y sometido a torturas sutiles. Y nos recuerda que cualquier relato, por breve que sea, se transforma en obra maestra en la pluma de un gran escritor.


viernes, 16 de marzo de 2018

Crónicas marcianas


Autor:  Ray Bradbury

 

            Ray Bradbury es posiblemente uno de los escritores más conocidos de cuantos han cultivado el género de la ciencia ficción. Su nombre evoca indefectiblemente “Farenhait 451”, “El hombre ilustrado” y, por supuesto, estas “Crónicas marcianas”. Este conjunto de relatos lo leí alrededor de mis veinte años y lo recuerdo lleno de dulzura. Y, en efecto, a pesar del tiempo transcurrido, esta segunda lectura me ha cautivado del mismo modo. Los viajes y colonias que se establecen en Marte por parte de los terrícolas tienen un encanto melancólico. Cada episodio narra las aventuras de diferentes expedicionarios en el planeta rojo que ansían replicar su modo de vida en la Tierra que, por su parte, está siendo devastada por las guerras .Todas las historias son tiernas aunque muchas tienen un final triste. Y es curioso que Bradbury las sitúa en futuro lejano, pero lo cierto es que para los lectores actuales esas fechas ya son pasado.

 

            Pienso que debería ser lectura obligada no sólo para los amantes de la ciencia ficción ya que, bajo la apariencia de fantasía, nos regala preciosas e inquietantes reflexiones sobre la naturaleza humana que se mantiene constante aunque habitemos en diferentes planetas.

Vinieron como golondrinas


Autor:  William Maxwell

 

            William Maxwell fue periodista, editor (a decir de muchos el más grande de la narrativa norteamericana del siglo XX) y escritor. A los diez años sufrió la pérdida de su madre a causa de la gripe española de 1918. Una pandemia terrible que supuso la muerte de cincuenta millones de personas, convirtiéndose así en un trágico epílogo a la Primera Guerra Mundial cuyo número de bajas fue cinco veces menor: diez millones de seres humanos que dejaron sus ilusiones en trincheras y ciudades. Y esta experiencia dolorosísima es la que de modo casi autobiográfico nos relata en esta breve narración.

           

            Escribe la novela a tres voces: el niño pequeño (su alter ego), el hermano mayor y el padre. Cada uno siente de modo singular la muerte de la madre, el pilar de la familia. Ninguno está preparado para una vida sin ella.

           

 Para Bunny, a sus ocho años, le parecía que si su madre no estaba cerca nada era real ni estaba vivo. La ternura con la que describe el autor cuánto amor siente por ella, me ha impelido a rememorar mis propios sentimientos hacia mi madre. El hijo mayor, adolescente con una pierna de madera, rebelde pero niño al fin, y el padre, marido amoroso que queda desorientado sin ella. Todos ellos asumen el dolor con una cierta aceptación y se apoyan mutuamente en la adversidad sin que el relato sea melodramático ni deprimente.

 

            Una prosa bellísima que nos transporta al medio oeste americano, pero que, a la vez, nos refugia en el amor que de niños sentimos por la madre. Una mezcla de cariño, melancolía, agradecimiento y nostalgia. Una maravillosa sorpresa literaria de un escritor poco conocido en España.

lunes, 5 de marzo de 2018

La dama de la furgoneta




 Autor: Alan Bennett



            El autor teatral y actor Alan Bennett, relata la peculiar, pero cierta, situación de una mujer vagabunda que vive en una camioneta en su jardín durante 15 años hasta la muerte de ella. Lo que al principio es un allanamiento de morada, evoluciona a una vecindad afectuosa por parte de Bennett. Miss Shepperd, la vagabunda, en cambio vive en su delirio atrapada en una vida irreal. Un síndrome de Diógenes clarísimo y una enfermedad mental que la benevolencia del escritor transforma en excentricidad.

Lo cierto es que detrás de cada persona se esconde una historia a menudo sorprendente. Y eso es lo que consigue resaltar esta brevísima novela.

lunes, 15 de enero de 2018

El capote


Autor:  Nikolai Gogol

 

           

            Otra brevísima narración que cautiva desde la primera frase. ¿Será quizá porque los clásicos nunca defraudan? Me malicio que esta sea una razón de peso. Dostoievski dijo de este cuento “Todos crecimos bajo el capote de Gógol”. Poco más podemos añadir nosotros. Esta referencia avala por sí sola su lectura y nos garantiza una pieza magistral.

 

            Un gris funcionario ruso de mediados del XIX sobrevive en el frío San Petersburgo. Su tarea consiste en copiar documentos, lo que ejecuta con primor y eficacia. Soporta las burlas de todos sus compañeros, sin capacidad para enfrentarse a ellos. Es lo que hoy en día llamaríamos un friki sometido a acoso laboral. Lo que viene siendo la inmutable naturaleza humana. Nada nuevo bajo el sol. La ya desdichada situación en la que se encuentra, se agrava con la imperiosa necesidad de un capote nuevo. Este gasto extraordinario e ineludible supone un grave contratiempo. ¿Cómo obtener la elevada suma de rublos que exige el sastre? Sin embargo, este revés se transforma en un aliciente para su vida, en realidad se convierte en el centro de sus intereses y su corazón. La amenaza se torna en ilusión.  Busca telas, ahorra poco a poco, sueña con la prenda y finalmente lo consigue. ¡No puede ser más feliz! Pero no termina ahí el cuento. Las envidias y la fatalidad acechan al funcionario.

 

            Pocas páginas que resplandecen con la maestría de un gran autor capaz de transmitir las pasiones y miserias que componen el ser humano. Y que recurre a la fantasía para convertir el relato en un verdadero cuento.

lunes, 8 de enero de 2018

La señorita Heargreaves


Autor:  Frank Baker

 

            Norman, el protagonista de la novela, se da cuenta desde niño que cuando urde una mentira, ésta se materializa en la realidad tal como la ha pergeñado.  Ya le advirtió su padre “Ten cuidado con lo que inventas. En la vida hay más cosas inventadas de lo que la gente cree” Y así le sucede cuando inventa, por puro juego, a la señorita Hargreaves. Una anciana soltera y excéntrica que viaja con bañera, arpa y cacatúa, escribe poesías y es sobrina de un duque. Pues bien, de repente aparece en su vida tal como la ha imaginado. Llega a su pueblo dispuesta a visitarle. Y a complicarle la existencia.

 

Con un arranque tan original, esperaba que la totalidad de la novela mantuviera el mismo ritmo. Sin embargo, aunque al principio es desternillante, llegó un punto en que se me agotó. La encontré demasiado larga y con excesivas descripciones musicales, en concreto exhaustivos pasajes de interpretaciones en el órgano de la iglesia. Ya se ve que el autor no pudo o no quiso abstraerse de su condición de organista.

 

En fin, una novela amable y divertida que quizá con menos páginas hubiera quedado redonda.