viernes, 12 de diciembre de 2014

Agencia matrimonial para ricos


Autor: Farahad Zama

 
            Un pensionista indio pone en marcha una agencia matrimonial para entretener su jubilación y dejar vivir a su mujer. Para ayudarle, contrata a una joven, Aruna, quien vivirá una historia de amor llena de trabas con uno de los buscadores de esposas.

            Pronto comienzan a aparecer familias que desean localizar pretendientes. Tanto para hombres como para mujeres. Sobre todo padres que ansían encontrar un cónyuge adecuado para sus hijos. A diferencia de occidente, no suele ser el interesado quien busca pareja, sino su familia. Y ni siquiera resulta necesario que se conozcan antes de la boda. Lo importante es que pertenezcan a la misma casta y subcasta y que las condiciones económicas del enlace sean satisfactorias, incluyendo la dote de la novia.

            Con grandes dosis de comedia desfilan diferentes personajes, cada uno con sus intereses y pertenecientes a distintas clases sociales, religiones y situación económica. En todos los casos, se aprecia la angustia de las familias para conseguir casar a las hijas, que suponen una enorme carga. La intervención del dueño de la agencia y su mujer, cargada de sentido común, consigue que muchas de las peticiones lleguen a buen puerto.

             Si bien la historia de Aruna y Ramanujam es central  en el libro, las otras nos dan la idea exacta de la realidad del país. Así vemos que, aunque abolido e ilegal, el sistema de castas dibuja la sociedad de la India de forma inexpugnable. Y nos lleva a pensar que quizá esas celdas impermeables dificulten en extremo la mejora de las condiciones de vida de esa nación.  

El general Ople y Lady Camper


Autor: George Meredith

 
            Es una novelita breve extremadamente inglesa sobre las relaciones entre el general Ople, ya retirado, y una viuda cuya posición social es superior. El general se instala en una casa de campo y Lady Camper lo hace después en otra enfrente. El la pretende para casarse, pero le amedrenta la elevada posición y la enigmática y a veces tirana personalidad de la dama. A la vez, se gesta un romance entre la hija del general  y el sobrino de la aristócrata.

            Sin duda debe tratarse de una gran obra que refleja las diferencias sociales de finales del XIX ,y está considerada como muy divertida. Tal es así que merece un epílogo de Virginia Wolf. Sin embargo, yo no le he encontrado tanta gracia ni he disfrutado mucho con ella. Seguramente sea necesario estar más familiarizado con la literatura inglesa y con la sociedad de esa época.

El insólito peregrinaje de Harold Frey


Autora: Rachel Joyce

 
            Harold Frey, jubilado inglés, recibe un mensaje de una compañera de trabajo a la que no ve desde hace 20 años donde le cuenta que está muriendo de cáncer a 1.000 km de allí.  Algo sucedió entre ellos que impulsa a Harold a contestar su carta. Sin embargo, cuando se dirige al buzón, decide continuar hasta el siguiente. Y cuando llega a éste, quiere seguir un poco más. Y así, toma la resolución  de llegar hasta la residencia donde está su amiga, en un largo viaje a pie, sin equipaje y caminando sobre unos náuticos viejos.

             A lo largo de este curioso itinerario encuentra diferentes personas que le cuentan sus circunstancias e incluso algunos le siguen en ciertos tramos. A su vez, él reflexiona sobre  su hijo, la difícil relación con su mujer, su trabajo, sus compañeros y amigos; en definitiva sobre el balance de su vida casi vencida ya.

            Y este es el objeto del libro. Que sin ser una gran obra, se lee gratamente y tiene un desenlace interesante.

 

lunes, 1 de diciembre de 2014

El camino


Autor: Miguel Delibes

             La noche antes de partir a la ciudad para cursar el bachillerato, Daniel el Mochuelo rememora su corta vida en el pueblo. Con 11 años, se enfrenta a una práctica común en la España de posguerra: el estudio fuera de casa para aquellos niños que podían afrontarlo, bien por su capacidad intelectual o económica. A menudo con grandes sacrificios por parte de la familia.

            Por supuesto  no quiere marcharse, pero la voluntad del padre, férrea e indiscutible en esa época, no deja otra alternativa. Ante lo inevitable, recuerda lo vivido junto con sus amigos Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso. Ese tiempo en que los niños jugaban libres por las calles, hacían travesuras y pensaban, como todos cuando hemos sido niños, que nunca cambiaría nada.

            Y así, nos ofrece los retazos de su vida en una villa pequeña de Cantabria, siempre con el barniz de los ojos de un niño. Con numerosísimos protagonistas. Es posible que no quede ningún paisano por aparecer en el texto. Algunos pasajes son tan divertidos que nos llevan a las carcajadas. Son especialmente cómicos los motes de los personajes, como las Guindillas o las coletillas que acompañan siempre a algunos otros como “D José, que era un gran santo”, o “Andrés, el hombre que de perfil no se le ve”.
 
Y, aunque en el fondo el relato es el abandono de la edad dulce de la infancia lo que le confiere un tono algo melancólico, prevalece la alegría. Y ello incluso aun cuando algunos de los sucedidos que nos refiere Daniel son dramáticos y pesarosos, tal como es la vida real tantas veces. 

            La maestría de Delibes compone una novela magnífica. Llena de humor, amabilidad e ingenuidad. Lo cual no es tan frecuente en este autor a menudo tamizado de pesimismo. Conviene disponer de un diccionario cerca ya que, a pesar de nuestra probada cultura, nos encontraremos muchas palabras ignotas. Yo, al menos, lo he necesitado.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La joven del acantilado


Autora: Lucinda Riley

            

Una irlandesa afincada en Estados Unidos, vuelve a su lugar natal tras romper con su novio. Allí conoce a una niña cuya madre se tiró por el acantilado y a la que empieza a tomar afecto. Su madre le advierte de que sólo encontrará problemas si se relaciona con esa familia. Sin embargo, por alguna razón, continúa tratando a la niña. Ambas familias parecen conservar ciertos vínculos antiguos y penden sobre ellas temores y secretos.
 
Intriga y sentimientos conforman un relato clásico de historias entrelazadas y misterios sin resolver.

 
Recuerda a las novelas de Kate Morton. Se lee muy cómodamente y nos hace disfrutar de un tiempo entretenidísimo. No hay que asustarse ante las 500 páginas que nos acechan desde la edición de bolsillo. Pasan ante nuestros ojos como un suspiro.

martes, 18 de noviembre de 2014

La insólita amargura del pastel de limón


Autora: Aimee Bender

 

            De nuevo, un acierto de título y un planteamiento sugestivo.

            Rose, de ocho años, prueba el pastel de limón que ha preparado su madre. Pero descubre, con estupor, que sabe a vacío y amargura. A partir de entonces, todas las comidas que toma saben a los sentimientos que envolvían a los cocineros cuando las elaboraron.

            Con este arranque tan original, se desliza una novela de factura un poco extraña. No sigue un hilo argumental claro o tradicional. Y tiene tantos elementos surrealistas que a veces es difícil seguirla.

Nos cuenta los secretos de una familia con un padre con pánico a los hospitales, una madre que salta de una actividad a otra para huir de una vida sin objetivo, un hermano superdotado que, sin embargo fracasa en sus estudios y sus relaciones, y la protagonista, con sus miedos y su don de adivinación. Así, su lectura es un poco desconcertante, al menos para mí que quizá tenga unas expectativas literarias más tradicionales, pero, sin embargo, el final redime las páginas precedentes.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Tardes de chocolate en el Ritz



Autora: Reyes Calderón
 
            Esta autora lo es normalmente de novela policiaca. Pero, en esta ocasión abandona el género para adentrarse en un libro mezcla de ensayo y ficción. Para exponer y argumentar sus posiciones ante grandes y pequeñas cuestiones vitales, utiliza el clásico recurso literario del diálogo con otra persona. Clásico, no tanto por frecuente, como por su uso en autores milenarios. En este caso, ignoro si su interlocutora es real o la tradicional amiga imaginaria de la infancia, trasladada a la edad madura.
            En cualquier caso, la amiga de Reyes Calderón no puede ser más diferente a ella. Casi todos sus planteamientos son opuestos. Y sin embargo, tienen una buena relación ya que se profesan un gran cariño que acerca sus corazones y consigue que se apoyen la una en la otra.  
            Ambas se citan una vez al mes para merendar chocolate en los salones del Ritz madrileño. Yo también utilizo los hoteles para hablar con mis amigas, mis alter ego. Ofrecen silencio, poca concurrencia por lo inusual frente a las cervecerías o cafeterías e incluso diseño. Me pregunto si podría yo escribir un libro similar con las afectuosas confidencias que algunos hoteles han abrigado. Tranquilas, mis amigas lectoras, como es costumbre entre todas nosotras, sólo leeríamos cosas buenas de todas.